Richard Hamilton, cambio de mirada

Richard Hamilton, con nombre de reloj, ha sido un “objeto encontrado” para el que esto escribe. Lo del “objeto encontrado”, clave de acceso para comprender a Duchamp (del que Hamilton declaraba su veneración completa) y clave también para entender el arte pop, lo interpreto como el cambio de mirada sobre los objetos más cotidianos. Mirarlos, de repente, de otro modo; ya no como útiles o instrumentos.

En los años cincuenta, su obra, influída por Cézanne, el cubismo, el futurismo, se preocupa por el movimiento o la perspectiva. 1952 sería un año clave en su trayectoria artística. Ese año empezó a impartir clases de tipografía y diseño industrial en la Escuela Central de Arte y Diseño de Londres.

Richard Hamilton y el Independent Group

Al tiempo fundó junto a Eduardo Paolozzi, Lawrence Alloway, Alison y Peter Smithson y Nigel Henderson el Independent Group en el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres (ICA).

El primer encuentro de Independent Groupe a comienzos de 1952 y consistió en una sesión en la  cual Richard Hamilton y el escultor Eduardo Paolozzi proyectó una gran cantidad de imágenes a color de revistas norteamericanas con la ayuda de un episcopio. Estas imágenes, que incluían propagandas, historietas y gráficos diversos, Paolozzi las había ido recolectado durante su permanencia en París desde 1947 a 1949. Gran parte del material estaba encarpetado en collages de recortes y formaba la base de su serie de impresiones. De hecho el collage inicial de 1947 de Paolozzi titulado “Yo fui el juguete de un hombre rico” fue el primer material de “objeto encontrado” que utilizó la palabra pop y es considerado el emblema inicial del Pop Art. El resto de la sesión inicial del Independent Group se dedicó a charlar sobre filosofía y tecnología.

Richard Hamilton y el episcopio

Richard Hamilton sentía fascinación por toda innovación tecnológica, por ejemplo, el episcopio. El episcopio básicamente consta de una fuente de luz, un soporte con la utilidad de colocar una lámina a proyectar, y una lente.  Adicionalmente puede tener como reflector interno un espejo cóncavo, que aumenta  el rendimiento de la fuente de luz;  sistema

que permite mover la lente, a fin de enfocar la imagen; un espejo reflector externo, que permite orientar la imagen sobre la superficie externa sobre la que se proyecta.  Sobre el soporte, por entonces de madera, se puede colocar cartón o cartulina dibujados, impresos, fotografías e incluso, objetos tridimensionales. Obviamente cambiar las lentes o moverlas distorsionarían las imágenes a conveniencia, interés o necesidad.

La fotografía de Richard Hamilton

Esta imagen es muy cautivadora y nada popular. Se mantiene el cruce de reflejos imaginativos. Pero los “paños” calientes rosas no sabemos desde dónde se reflejan, estarán dispersados y/u ocultos por el artista.

A mí, por otra parte, me recuerda a la escena de Blade Runner en la que es “retirada” la replicante que se esconde en un club como bailarina y seductora de serpientes artificiales. Atraviesa un largo corredor acristalado, una vez ya disparada, rompiendo escaparates, arrollándolos a todos, a cámara lenta y vestida con una blusa transparente de plástico.

Hamilton y la ciencia ficción

El planeta prohibido, película conocida por los amantes de la ciencia ficción, se cuenta la historia de la proyección de la megalomanía humana involuntaria sobre los propios sistemas de seguridad que rodean un asentamiento colono familiar en otro planeta. Las proyecciones no sólamente las hacen los episcopios. La conciencia es, de hecho, un episcopio.

Richard Hamilton representa múltiples objetos e ideas:  el encriptador digital, el planeta Júpiter, antenas parabólicas, etc

¿Qué más “los objetos encontrados” esconde esta obra de Richard Hamilton?