Envejecer es un calamidad

(…) mientras que algunos de mis contemporáneos puede que estén satisfechos con la idea de envejecer elegantemente como parte de la idea del ciclo de la vida, yo no comparto esta postura (…) no encuentro nada positivo en el hecho de perder agilidad mental, agudeza visual, flexibilidad física, deseo sexual o cualquier otra capacidad humana. Yo contemplo la enfermedad y la muerte como una calamidad y como problemas a resolver.

Cerca de esta cita, R. Kurzweil dice que se somete frecuentemente a tests de “envejecimiento”. Calcula que en los “últimos dieciséis años no ha envejecido mucho”.

Diariamente toma 250 suplementos alimenticios en forma de píldoras, semanalmente media docena de terapias intravenosas nutricionales para evitar hacer trabajar a su estómago.

Al abordar esto como ingeniero, me controlo los niveles de docenas de nutrientes, de hormonas y de derivados metabólicos que se encuentran en mi sangre y en otras muestras como el pelo o la saliva.

Señala la intervención viríca como uno de los mecanismos para introducir cambios patronales en el ADN humano que controlan y expresan el envejecimiento. Este proceso “expresivo” se debe monitorizar, es decir, controlar que el virus en todo momento haga lo que tiene que hacer: enviar imágenes de dicho proceso.

Envejecimiento, neotenia y tecnología

R. Kurzweil aporta más evidencias, provenientes de otro ámbito, en favor de la lucha contra el envejecimiento y la muerte. En principio sería lógico suponer que los humanos y todas las demás especies no necesitarían de los abuelos para sobrevivir. Ya se han reproducido, y por tanto serían inútiles para la adaptación evolutiva.

Sin embargo en los humanos es distinto. Parece que hemos sido bendecidos por los abuelos. Al respecto, Kurzweil cita a Rachel Caspari, antropológa de la Universidad de Michigan. Rachel Caspari afirma que la proporción de humanos (el estudio es de humanos, no afecta al resto de las especies) que vivieron lo suficiente como para ser abuelos se ha incrementado de forma sostenida durante los últimos dos millones de años. Este proceso se dobló cinco veces durante el paleolítico superior, hace aproximadamente 30.000 años. Esta investigación es citada para apoyar la hipótesis de que la supervivencia  humana fue por “las abuelas”, quienes no solo ayudaban en familias cada vez más numerosas, sino que también transmitían el conocimiento acumulado por los mayores.

Es decir, hay un incremento natural de la longevidad. La tendencia a vivir cada vez más, es una tendencia especifica en nuestra especie.

Creo que esto es efecto de la neotenia y la tecnología, fenómenos distintos que han confluído en el ser humano. Desde el inicio, el hombre también ha sido un animal tecnológico, además de neoténico. El proyecto singular no quiere sino acelerar, impulsar, subirle el pulso al proceso. Pero tendrán que saber cómo funciona la neotenia; y de eso pocos tienen noticia.

Singularidad

No hay tanta prisa. ¡Disfruta de la tecnología que ya tienes, hombre.!