Singularidad y la magia

Este post es la continuación del “La singularidad, primera parte”, donde comento algunos párrafos del libro de Ray Kurzweil, “La singularidad está cerca: cuando los humanos transcendamos la biología”. Uno de estos es muy breve y dice así: “a menudo me acuerdo de la tercera ley de Arthur C. Clarke, que dice que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia””. A continuación menciona el libro “Harry Potter”, por todos conocido, del que afirma que sus historias son imaginarias, pero que estas visiones imaginativas no son irracionales en relación al cómo va a ser nuestro mundo en unas pocas décadas, tras la confluencia por él mantenida de biogenética, nanotecnología e I. Artificial. “Jugar al quidditch y transformar personas y objetos en otras cosas será posible tanto en escenarios de realidad virtual de inmersión completa, como en la propia realidad, usando dispositivos a escala nanométrica”.

Estas palabras podrían resumir buena parte del libro del señor R. Kurzweil. Una pasión utópica y bonachona presiden esas partes del libro. Yo soy más de P.K. Dick, el psicópata. Autor y enfermedad a los que admiro sinceramente. Yo soy más de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” y de sus respectivas adaptaciones cinematográficas, primero Blade Runner y después su secuela.

¿Cómo puede decirse que la tecnología hará una realidad fantástica? ¿De dónde extrae ese optimismo tan infantil, tan ciego a los efectos negativos de la tecnología? ¿Fue magia la fuerza del átomo? ¿Las dos primeras guerras mundiales? ¿Hacía magia el doctor Mengele?

“Nuestros conjuros son las fórmulas y algoritmos ocultos tras nuestra magia moderna”, añade el señor Kurzweil.

Hay sin embargo, otra idea de magia que sí encaja con la que tiene nuestro autor. Los ritos ligados a la magia, en sentido estricto y antropológico, son secuencias de acciones y palabras, siempre repetidas en el mismo orden, al igual que la fórmula y el algoritmo. Hay un orden sintáctico en el ser humano, mejor dicho, diferentes órdenes de prácticas puestos en cadenas registradas de símbolos e imágenes que conforman las diferentes partes de la máquina que somos junto a la máquina que no queremos ser.

En cada parte de la máquina hay una o más claves, resortes o transistores – entiendo estos tres elementos como sinónimos – que la ponen en movimiento. El código hay que descifrarlo. Unas veces es fácil para muchos, otras imposible tanto para profanos como para hechiceros. Si es en este sentido, estoy de acuerdo con Kurzweil en que la tecnología es cómo la magia. Pero esta visión desaparece hasta que se enfoca desde una perspectiva lógica y racional. Pero en lo que no coincido es en que la magia es fantasía.

Singularidad y patrón mágico

Otro fragmento de su libro alude a la narrativa, a la historia. Afirma que una historia humana puede ser vista como un patrón de información coherente cerebral que, aunque se renueva en cuestión de semanas, conserva una “continuidad”. Aunque todo encaja entre las nociones de patrón de Kurweil y la noción común de “personalidad”, no sé por qué hemos de ver este hecho como mágico, cuando no hay nada más desilusionante y antimágico que describirnos como continuidades patronales físico-cibernéticos. Pero aun en el caso de que no lo fuera, de que nos acostumbráramos a dirigirnos los unos a los otros patronalmente y con jovial actitud, el problema aparecería cuando el hastío nos impulsara a adoptar muchas personalidades reales – como Kurzweil adelanta y mantiene como posible también en su libro, por cierto – estando la continuidad del patrón en riesgo en la medida en que las múltiples personalidades y patrones exigirían una unidad de sentido para con todas ellas. Supongo que él mantendría la objeción de que la velocidad de computación resolvería la continuidad de sentido introduciéndola dentro de cada múltiple personalidad. Está por ver.

Universidad de la singularidad y el señor Cordeiro

Si alguien tiene curiosidad por el tema de la magia y la singularidad, puede buscar en youtube “universidad de la singularidad” y “Cordeiro”. Dura hora y media pero no tiene desperdicio. Sobre todo cuando el orador se pone unas orejas de Micky Mouse. Imprescindible.

Pica: Superhombre