Singularidad, algunos ejemplos

Singularidad, algunos ejemplos, es una entrada dedicada a lo que el señor R. Kurzweil considera hechos ya conseguidos que demuestran la verdad del momento de singularidad tecnológica que se avecina. He elegido unos pocos de ellos. La elección, sin embargo, sirve de muestra para apercibirse de lo que puede representar la singularidad, tanto si ocurre, como si lo que ocurre es algo parecido. Sólo pasando este “algo parecido”, yo solito puedo conjeturar un cambio en todos los órdenes de la forma de vida del hombre.

Singularidad y tamaño de cálculo

Hoy en día, en vez de miles, hablamos de miles de millones de componentes, y en los chips más avanzados de 2004 las puertas lógicas miden sòlo cincuenta nanómetros de ancho, ya claramente dentro de los parámetros de la nanotecnología, que trata con medidas de cien nanómetros o menos. Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro, por tanto, en un milímetro cabrían 5.000 puertas lógicas medidas “a lo ancho.”

Lo que implica esta capacidad de cálculo se escapa a la imaginación. Pero no al pensamiento. Si éste se puede reducir formalmente a cinco modos de razonamiento o puertas lógicas el espacio que ocuparía esta capacidad se reduciría mil veces. No sé cuanto ocupa en nuestros cerebros un razonamiento en los cinco modos, pero sospecho que mucho más de lo que lo que ocupa según lo dicho en el párrafo anterior.

Resulta que el razonamiento ocupa espacio. “El saber” no lo sé. Pero el cálculo sí. Y si el lugar que necesita éste para transcurrir es mucho menor, la velocidad se incrementa, según la física que me enseñaron en la escuela.

Singularidad y volumen de cálculo

Pero aún hay más. Se abre el paso a la computación en tres dimensiones. No hablamos  solo de una impregnación en una placa plana, sino la posibilidad de construir un transistor que se extendería como cualquier otro objeto físico, sólo que muy pequeño.

“Matrix Semiconductor” ya vende chips de memoria que contienen transistores apilados verticalmente. Dado que un chip en 3-D puede soportar más memoria, el tamaño general del producto se reduce. Prototipos funcionales de chips de silicio tridimensionales han sido expuestos en el Rensselaer Polytechinic Institute’s Center for Gigascale Integration y en el MIT de Media Lab.

Nippon Telegraph and Telphone Corporation (NTT) ha mostrado una revolucionaria tecnología en 3-D que utiliza litografía por haz de luz de electrones. Esta empresa expuso al público esta tecnología mediante la creación de un modelo de la Tierra en alta resolución que tenía el tamaño de sesenta micrones, es decir, algo tan pequeño, que en un milímetro cúbico cabrían 940 imágenes tridimensionales de nuestro planeta en alta resolución.

Singularidad  y “nanotubos”

R. Kurzweil pone especial énfasis en los nanotubos sintetizados químicamente. Un ejemplo: imagina un tubo muy pequeño construido de tal manera que a la vez de servir de transistor, transporta información en espacios “minúsculos” por los que cabe un solo electrón. Un solo electrón va más rápido que muchos. En una autopista se puede correr más si transitas tú solo por ella, que si está atestada de tráfico.

Kurzweil pone el ejemplo de Peter Burke y sus colegas de la University of California at Irvine. Este proyecto de investigación predice como límite teórico de velocidad de transmisión de información a través de nanotubos, un Terahercio, que son 1000 Gigahercios, lo que supone 1.000 veces más velocidad que la que dan los ordenadores modernos.

Afirma R. Kurzweil que una pulgada cúbica, habitada y construida con nanotubos, sería “cien millones de veces más potente que el cerebro humano.”

Bien, ¿de eso se trata, de “superarnos”? Ya se verá.