Vivir el presente

Nuestro mundo, que tanto entiende de velocidad y de vivir el presente es «como si» supiera bien algunas de las ideas básicas de Hegel, como son: Ser y Nada. O Hegel en la lógica del Ser diese con la realidad o, al menos, con parte de ella.

Para este autor, Ser y Nada, son conceptos vacíos, sin contenido, huecos, muy abstractos. Tienen por esta razón sólo su nombre, su opinión y su imagen. No pueden “pasar de ahí”.

¡Igual que nosotros!: que “no pasamos de ahí”; entre ser y nada no hay más que movimiento y vaivén  entre sus dos extremos. Cuando ese movimiento irracional y emocional se harta o se hastía de puro aburrimiento y se asume, aparece entonces en “devenir”.

Éste último concepto es muy interesante… lo podemos entender como cuando algo  “ya ha sido “, o como cuando “ya es tarde porque ya ha pasado”. Vamos, ¡como cuando algo sobrepasa a otra cosa repentinamente!

Vivir el presente para los que no tienen nada

Por ejemplo, para los que no tienen Nada, ni Ser, ni Opinión, ni Imagen, las cosas les sobrepasan. También se puede ver desde este ángulo. Y si lo generalizáramos, el ser humano Nada tiene, ni Imagen, ni Ser, ni Opinión. Algo le sobrepasa súbitamente apareciendo una nueva realidad por sorpresa que lo dejará perplejo.

El devenir y “pasar” puede ser tranquilo para sí mismo, tener una opinión y un nombre, e incluso una imagen propia. Y esto ocurre sólo cuando se deja Ser a las cosas y al tiempo.

¿Cómo nos podríamos imaginar el devenir que “pasa”? Se preguntaba Hegel. Sería algo así como una “luz enturbiada” o unas “tinieblas aclaradas”. Seguir y seguir, dejando ser; y si lo hacemos bien: “Siendo” en el devenir de las cosas.