Rabia, edad de la ira

La rabia, que tanto sienten nuestros alumnos se refleja muy bien en “La edad de la ira” , libro de Fernando J. López sobre la vida en los institutos. La vida de los alumnos, profesores, equipos directivos, etc. Es realista y dice unas cuantas verdades.

 

Identidad personal

“La búsqueda de uno mismo es un proceso demasiado complejo y personal, un camino que varía en sus formas según quien lo transita. A veces es una verdad inmediata, una certeza desde la infancia. A veces es un interrogante que encuentra respuestas en la adolescencia o en una primera y turbulenta juventud. Y a veces es una sombra que convive con su dueño hasta que, ya adulto, descubre que esa sombra tiene una vida diferente a la que él se ha construido. No se trata de mentir, ni de fingir, ni de ponerse máscaras. Se trata de algo tan delicado y tan abstracto como la identidad.” ( “La edad de la ira” de Fernando J. López)

La cita extraída nos ofrece una definición de la problemática que supone el concepto de identidad personal. Pero si uno se detiene bien en el texto pronto se da cuenta de que la definición es teórica, aunque cierta, pero teórica al fin y al cabo. Lo problemático es la teoricidad del concepto de identidad tal y como se nos presenta. Pero la identidad personal también tiene un lado práctico que apunta  a lo político. Y de esto nada se dice, ni en la cita, ni en el resto del libro.

Este libro describe muy bien la auténtica realidad de nuestro sistema educativo en las etapas de secundaria, cuando los alumnos son adolescentes. Es llamativo como muchos profesores de secundaria cambian la dedicación o vocación por la escritura de literatura juvenil. De hecho algunos escritores han empezado por ahí.

Bajo la coartada de un pretendido compromiso con la educación, sus libros se venden, aumentan sus ingresos, y encima quedan como reformadores e innovadores docentes. Lo cierto es que dejan las aulas, eso es así.

Yo tenía un compañero de trabajo que decía que el profesor que hacía la tesis doctoral mientras estaba dando clases era un hijo de p…

Si se lee este libro, cosa que recomiendo, se observará que no se extraen  consecuencias  de verdad reformadoras del sistema que debería de desprenderse de la descripción del sistema.

Se tratan figuras como la del alumno, el director, el jefe de estudios, los profesores, etc. Y aunque, como he dicho más arriba, el libro es bastante fiel a la realidad, no se entra en el qué habría que hacer para de verdad cambiarla. Pocas son las soluciones que cabría proponer, pocas las alternativas.